La crítica

Toda la Obra de Roque está inspirada en la protesta civil contra la violencia, opresión, la demagogia, la
injusticia, sin separarse del riguroso empeño por la búsqueda formal por un nuevo, original lenguaje
expresivo y comunicativo, sobre la “línea” de las más válidas vanguardias ideológico-culturales de
Europa y América.
Jean Pierre Jouvet
La Arena de Verona, Italia, 1975

Roque, habiendo expuesto recientemente en la galería Rizzoli de Milán, nos encontramos a nivel
internacional. Con esto me refiero no al hecho de que el pintor haya vivido en París, Florencia o Verona,
sino a la universalidad de su obra.
Si en sus acrílicos Roque aparece hoy más desvinculado de las lecciones de Pollock, que él aplicaba entre
otras cosas al figurativo, en sus dibujos su técnica se confirma personalísima. Dotado de una facultad
representativa formidable.
Sergio Stancanelli
Venezia, Italia, 1976

En cada uno de sus gestos hay música, poesía y espiritualidad, guiadas por una maestría que muy pocos
hoy poseen.
Gino Bogoni escultor
Verona, Italia, 1977

Todo esto produce lo que es Roque como pintor, afán social, expresión, perfección académica.
Volúmenes casi escultóricos, sentido de unidad… una y otra búsqueda que son encuentros.
Seguirlo es importante. Su nombre habrá de inserirse en la historia de nuestro arte pictórico.
Emma Rizo
UNAM, México D.F., 1980

Roberto Roque es un pintor joven, no solo por sus años, sino por su afán de búsqueda, de inquietud, de
rebeldía, que él traduce en cuestionar la forma de expresión y de transformar la línea y el espacio en su
manera de ver el mundo.
Myriam Frias
El Sol de México, México D.F., 1981

…una sutil tendencia surrealista, producto sin duda de ese desdoblamiento de la realidad en el campo
misterioso de los sueños. La suma de vivencias personales del autor, sus estudios del arte aplicado a la
terapia mental, su enfrentamiento con paisajes y gente de un horizonte ajeno, se vierten en sugerente
mezcla en muchas de sus pinturas.
Carlos Vejar Perez-Rubio
Excelsior, México D.F., 1990

Quizá la última corriente pictórica de este milenio sea la nueva creación plástica “Roquismo”; iniciada a
finales de los 70 por el pintor mexicano Roberto Roque. En su interminable búsqueda por expresar su
arte, Roque ha “invadido” otros materiales, otros colores, otras figuras y otros espacios para consolidar
sus sentimientos, hasta llegar a las piedras.
Rocas de río con sus más variadas formas en las manos de Roque se convierten en objetos artísticos: el
brillante colorido invade su contorno; las mujeres con gestos de alegría, rictus de dolor o estupefacción se
resbalan a través de sus paredes; plantas oníricas, de sus más variadas formas y colores se apoderan de su
silueta: piedras que hoy se metaformosean en seres de vida eterna.
Ramón Rivera Romero
El Heraldo de México, México D.F., Dic. 1995

En Roque, el medio corresponde perfectamente a la necesidad. Sus acrílicos en madera con esfumaturas
siempre más extenuantes, con una escala cromática que mucho nos recuerda la enseñanza de un gran
maestro mexicano como Rufino Tamayo, palpitan en sus texturas delicadas de carne, como en las luces
de sus fondos.
Roque trabaja con las técnicas más modernas como con las más antiguas, dando veladura sobre veladura
de luz, así sus acrílicos parecen brillar de luz interna. Un arte que no es común para nosotros, obras que
difícilmente olvidaremos.
Esta constatación es un elemento cognositivo, es un reconocimiento a un artista maduro y completo
como Roque, que se presenta de manera cada vez más convincente en la escena internacional.
Francesco Butturini
L'Arena di Verona, Italia, 1997

Por la búsqueda plena en la cual se funden técnica pictórica y plástica, en la personalísima y refinada
ejecución, por el esfuerzo de reinventar aquellos valores de pureza formal y de variadas y antiguas
culturas, por su rol de puente entre el arte antiguo y el contemporáneo, Roque se puede considerar entre
los más completos e interesantes artístas de la nueva generación americana.
Una pintura enigmática y luminosa tienen el sabor de un “realismo surreal”. Sus canteras, placas de
piedra trabajadas en bajorrelieve, pintadas, intercalando con ritmo “sincopado” a través de una sutil
diversidad de planos, amplias zonas descubiertas que exaltan la natural escabrosidad de la materia.
Claudio Facchinetti
Caprino Veronese, Italia, 1998

Si observamos con atención sus tintas, percibimos un dibujo finísimo, cargado de refinado impulso
caligráfico rescatado de entre los brazos del ornato, para hacerlos vivir y pulsar de pura energía
expresiva, en su pintura en cambio él demuestra amar la variedad cromática, sabiendo armonizar con
irónica figuración, pintados a la manera de algúnos ejemplos de la pintura histórica mexicana.
Giorgio Trevisan
L'Arena di Verona, Italia, 1998

Roque parte desde la historicidad primordial nacida de la práctica psiquiátrica y de mural en mural
supera a Siqueiros, atraviesa a Rivera para tocar a Orozco que dá inicio a la aventura de la gran pintura
mural mexicana desmadejando íconos, como escribiera Octavio Paz, de “una realidad a un tiempo actual
y eterno, universal y concreto, una realidad en perpetua lucha con sí misma.”
Es el cambio artístico de las canteras, masas rocosas que Roque trabaja polícromamente hecha de
imágenes vibrantes fuertemente comprometidas con su tiempo.
Vladimiro Zocca
Bolonia, Italia, 1999