Cada
piedra lleva consigo signos de una era remota, impresos durante el tormentoso
rodar de millones de años, cada una de estas rocas ha sido examinada,
tocada, estudiada, hasta encontrar en ella una forma, una idea que después
se ha convertido en un boceto, un dibujo, manchas de color se sobreponen
para formar espacios y volumenes, movimientos y figuras, luces y sombras.
La fuerza trágica de sus temas, de sus obras, es fruto de crónicas
actuales y aún de memorias antiguas como la tierra. A través
de sus obras se entrevé el recuerdo de una civilización que
sobrevive indomita.
Los
temas de estas piedras se comprenden solamente abstrayendolas de su real
dimensión, porque son muros, fachadas, monumentos, montañas
esculpidas, y el lenguaje que hablan, está hecho de sensasiones
tactiles, visiones escenciales e inmediatas. La fuerza de los colores,
la violencia de sus formas, se proyectan hacia espacios infinitos, se entrelazan
a veces violando la piedra, o respetándola hasta en sus más
minutas porosidades. Cada piedra es un mundo, una obra en movimiento,
es necesario girar, tocar, observarlas en cada posición, alejarse
y volver a regresar a cualquiera de sus puntos infinitos.
Y es en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán (UNAM), donde Roberto Roque, encuentra la posibilidad de culminar su proyecto "pictomonolitico", así llamado por el autor, se trata de una roca de seis metros de altura y 67 de toneladas de peso, cubierta en su totalidad por colores y forma, la obra titulada "La humanidad hoy", proyecto que significó cuatro años de planeación y proceso para que fuera relizada, además de cuatro intensos años de labor pictórica.
La piedra desde su lugar de origen, fue transportada y colocada por la constructora Ingenieros Civiles Asociados (ICA), dirigida por su entonces vicepresidente Ing. Fernando Favela Lozoya.
La gran roca es una andesita, piedra ígnea, expulsada probablemente por el Xitle o el Ajusco, volcanes que rodean el valle de la Ciudad de México. Las andecitas fueron usadas por aztecas, olmecas, toltecas etc. El calendario azteca, los gigantes de Tula o la Coyoxauztli, fueron realizados con este tipo de piedra.
La obra pictomonolitica, está colocada sobre una base en forma de cono invertido, semejando un volcán, revestida de piedra volcánica, emulando el momento en el que fue expulsada. La obra habla del peligro de una guerra atomica, la contaminación, y de un holocausto, al mismo tiempo plantea como propuesta la integración del hombre en la naturaleza, y no al revés como desgraciadamente sucede, si consideramos que el hombre ha sido el último huésped de este planeta.
La inauguración fue
llevada a cabo en 1988.
Sonata
onírica
1989
Acrílico
sobre piedra
45 cm. de altura..
|
El pintor y la música 1990 Acrílico sobre piedra 60 cm. de altura |
Sonata onírica 1989 Acrílico sobre piedra 45 cm. de altura. |
El pintor y la música 1990 Acrilico sobre piedra 60 cm. de altura |
El pintor y la música 1990 Acrilico sobre piedra 60 cm. de altura |